Instalación de GAS Doméstico o Comunitario

Cuando nos referimos a la instalación de calderas de calefacción a gas en un edificio, siempre surge la duda de qué es mejor: la instalación de gas propio o la instalación de gas comunitario. ¿Qué sale más económico para cada vecino, tener gas propio o gas comunitario?

Cuando se instalan las calderas de calefacción de gas se pueden enfocar en uno u otro sentido. Ambos tienen sus ventajas y sus desventajas. Para aclarar en todo lo posible este tema puede solicitar información a técnicos cualificados con los que forman INSTALACIONES DJexpertos en calderas de gas en Zaragoza. Somos una empresa especializada en la instalación y reparación de calderas de gas doméstico y de gas comunitario.

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INSTALACIÓN DE GAS DOMÉSTICO

Con la instalación de gas doméstico, cada usuario tiene su caldera de gas y cada uno programa a su medida el tiempo que quiere tener la calefacción encendida y establece las horas exactas del día en que quiere que funcione.

De cara al ahorro, no hay por qué encender los radiadores que no sean necesarios, e incluso, se pueden poner a un nivel más bajo por medio de termostatos. Aunque esto también se hace con los sistemas comunitarios, el usuario no dejaría de pagar por consumir menos. En este aspecto, es más eficiente que el gas comunitario porque sólo gasta donde se necesita.

Este control permite que el usuario pague solo por lo que gasta, allí donde quiere, durante las horas que mejor se adapten a él y no tiene la obligación de sufragar el consumo del resto de los vecinos, que puede ser excesivo o no adaptarse a las necesidades de cada particular.

INSTALACIÓN DE GAS COMUNITARIO

Cuando hablamos de instalación de calderas de calefacción de gas comunitario, nos referimos a la que permite que todos los vecinos utilicen la misma fuente de calor en sus viviendas. Esto trae consigo numerosas ventajas, como un precio más bajo que el coste que pagaría una familia si su calefacción fuera individual. Los grandes consumidores -como las comunidades de propietarios– tienen importantes descuentos en el combustible con respecto a quienes gastan menos energía y esto hace que la factura llegue a ser un 20% o un 30% inferior que si lo contrata un particular.

Al ser un gasto repartido entre todos los vecinos, el coste del mantenimiento también es menor que en los sistemas individuales y la inversión -si la calefacción no venía ya en la vivienda- se amortiza mucho antes. Además, como el dinero que se paga se conoce de antemano y es una cantidad fija, no es necesario que quienes viven en el piso regulen el termostato para gastar menos.

También tiene un mayor rendimiento: frente a los frecuentes apagados y encendidos que el particular puede realizar en la vivienda -si va a pasar unas horas fuera de casa o una temporada de vacaciones- la comunitaria funciona de manera continua, con lo que el gasto que genera parar el suministro y reanudar su uso, desaparece. Esto proporciona un mayor rendimiento del sistema centralizado, ya que no pierde calor cada vez que se para.

Y por otro lado, el tener la caldera fuera de casa también es una ventaja, no solo por el espacio que ocupa, sino por la seguridad de que esté instalada en un cuarto específico y ventilado.

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